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miércoles, 25 de febrero de 2026

¿Volveremos a Edén?

 

Nuestra Emunah (Estudios)




¿Volveremos a Edén?

Jimmy Zubarzo – Estudio 60

Año Torático - 5998

19/02/2026 - 14:16 hrs



La inquietud que quiero abordar es la siguiente: ¿Regresaremos a Edén? Frecuentemente obtengo preguntas y agradezco sinceramente a quienes las realizan, ya que nos dan la oportunidad de profundizar en asuntos que no hemos mencionado y que son valiosos para consolidar nuestra Emunah.

Primero, leeremos lo que dice Bereshit 3:23-24.


Bereshit 3:23-24. Por eso Yahweh Elohé lo expulsó del huerto de Edén, para que labrara el suelo de donde lo había tomado. 24 Echó al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén los Querubines y la llameante espada giratoria, para cerrar el camino al árbol de la Jayim.


En estos pasukim se relata cómo el padre Adán cometió pecado con su esposa Jawa y fueron expulsados de Edén, sin posibilidad de retorno. Por esta razón, Yahweh colocó querubines como guardianes y una espada de fuego que se movía de un lado a otro protegiendo el lugar. En Edén se encontraba el árbol de la vida, cuyas frutas poseían el poder de la inmortalidad; quien probara sus frutos nunca experimentaría la muerte. El pecado de Adán podrían haber alcanzado la inmortalidad si Yahweh no lo hubiera detenido en ese instante. Leamos que dice Bereshit 3:22.


Bereshit 3:22 Luego Yahweh Elohé dijo: Ahora que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y el mal, si alarga la mano y toma del árbol de la Jayim y come, vivirá para siempre.


Las frases como: El hombre es como uno de nosotros y no sea que coma y viva eternamente, muestran las repercusiones del pecado de Adán. La primera expresión indica que Adán conoció y vivió el mal, su inocencia fue rota al conocerlo y al ponerlo en práctica, y nunca volvería a ser el mismo. Yahweh, en su sabiduría infinita, comprende el mal, pero nunca lo practica, ya que es Kadosh, tres veces kadosh, y la segunda mención sugiere que potencialmente habría logrado la inmortalidad en pecado. Esto muestra el propósito del Abba, otorgar a sus hijos vida eterna si eran obedientes y santos como Él, pero Adán no fue suficiente, por eso nuestro Adon Yahshua vino a restaurar lo que el primer Adán no pudo lograr.


¿Por qué Yahweh fue tan estricto con Adán y Jawa? Es necesario entender que, al ser los primeros humanos en el planeta, tenían la responsabilidad de lo que las futuras generaciones experimentarían debido a sus acciones y su conexión con el Abba. En otras palabras, en ellos se encontraba el reflejo de la humanidad. Al pecar, murieron ante el Abba; Yahweh dejó de ser el eje de sus vidas, y para alcanzar una vida eterna perfecta, Yahweh debe ser el núcleo de nuestra existencia. La razón es clara: el pecado sustituyó al Abba y por eso murieron en ruaj, para después vivir de sacrificios, demostrando con obediencia su lealtad y santidad a Él. Por eso el Abba no les permitió volver a Edén.


¿En qué consiste lo intrigante de Edén? En toda la escritura, no hay menciones de alguien que desee regresar a Edén o que intente buscarlo o hallarlo, ni tampoco leemos sobre alguien que quiera localizar el árbol de la vida y lograr la inmortalidad.


¿Dónde estaba localizado el jardín del Edén? La Toráh no señala su ubicación precisa, lo que nos proporciona son en esencia coordenadas. Leamos lo que expresa la Toráh en Bereshit 2:8-15.


Bereshit 2:8-15 Yahweh Elohé plantó un huerto en Edén, en el oriente, y puso allí al hombre que había formado. 9 Y del suelo Yahweh Elohé hizo crecer todo árbol agradable a la vista y bueno para alimento, con el árbol de la Jayim en medio del huerto, y el árbol del conocimiento del bien y del mal. 10 De Edén sale un río para regar el huerto, y después se divide y se hace cuatro brazos. 11 El primero se llama Pishón, el que serpentea por toda la tierra de Hawilah, donde hay oro. 12 Y el oro de esa región es muy bueno; también hay ámbar y ónice. 13 El segundo río se llama Guihón, el que serpentea por toda la tierra de Kush. 14 El tercer río se llama Jidéqel/Tigris, el que corre al oriente de Ashur. Y el cuarto río es el Perat/Éufrates. 15 Yahweh Elohé tomó al hombre y lo colocó en el huerto de Edén para que lo cultivara y se responsabilizase de él.


Todo sugiere un sitio al oriente de la tierra de Edén, pero no señala un lugar concreto; los ríos mencionados atraviesan varios lugares al oriente. La mayoría de las investigaciones indican con firmeza hacia la antigua Mesopotamia, donde los ríos Tigris y Éufrates cruzan Irak y descienden desde las montañas de Turquía. Hay numerosas hipótesis adicionales, derivadas de los ríos mencionados, que ubican a Edén en diferentes localizaciones, como: Armenia en Irán, cerca del río Nilo, algunos sugieren el desierto del Sahara, Etiopia suena fuerte también y otros localizan el sitio en el mismo Israel, en el medio oriente. Como pueden observar, no hay un lugar específico. Asimismo, se considera la posibilidad de que el sitio donde se encontraba Edén haya sido destruido tras el diluvio que tuvo lugar en la época de Noé. Las razones de su desaparición son múltiples, tales como: salvaguardar el sitio por ser un lugar sagrado y lleno de la gloria de Yahweh, prevenir signos de idolatría futura en las nuevas generaciones o simplemente porque el hombre no volvería jamás a estar en un lugar con estas características divinas. A pesar de que muchos identifican como sitio específico la antigua Mesopotamia, en Irak o en Turquía, las coordenadas geográficas continúan revelando una posición ambigua oculta en el misterio.


Nuestro lugar no será Edén, sino algo mucho mayor


En Edén vivieron Adán y Jawa, fueron felices y disfrutaron de la presencia y gloria de Yahweh de manera exclusiva, gozando allí de toda la creación de Yahweh a su disposición. Era un lugar maravilloso y fascinante que no será habitado nunca más, porque ya no existe. La razón es que Yahweh tiene algo mucho mejor preparado que solo un jardín, sino una ciudad, una capital donde reinará por completo el hijo de Yahweh, cumpliéndose lo que se dice en la Toráh, que la gloria postrera será mayor que la primera. leamos que dice la Toráh en estos pasukim.


Yohanan 14:1-3 No se turbe su lev. Confíen en Yahweh y confíen también en mí. 2 En la Bayit de mi Abba hay muchas habitaciones. Si así no fuera, se lo hubiera dicho. Así que voy a preparar un lugar para ustedes. 3 Cuando vaya y les prepare un lugar, vendré otra vez y los recibiré conmigo; para que donde yo esté, ustedes también estén.

Hitgalut 21:4-5 Y entonces, Eloheinu enjugará todas las lágrimas de nuestros ojos; y ya no habrá más muerte, ni aflicción, ni llanto, tampoco habrá más dolor, por cuanto todo esto ya habrá pasado. 5 Y El que estaba sentado sobre el Trono dijo: Hecho está, Yo renuevo todas las cosas. Y Él me dijo, escribe: Por cuanto estas palabras son Verdaderas y leales.


En ambos escritos se menciona la promesa de Yahshua sobre su retorno, y si nos mantenemos leales hasta ese momento, estaremos con Él en un lugar que no será Edén, sino algo superior en gloria, santidad y perfección. Yohanan 14:1-3 habla de un sitio que está preparado para nosotros, y ese sitio es la nueva Yahrushaláim, donde estaremos siempre con el Adon; esas son nuestras aspiraciones, que Yahweh tenga Rajem de todos nosotros. Y en Hitgalut 21:4-5 se declara que todas las cosas han sido transformadas, lo que fue ya fue y ahora nos enfrentamos a una existencia y un porvenir colmados de amor, gracia y la presencia de Yahweh en cada una de ellas, nuestra pena se desvanecerá y todo será felicidad y alegría. En el pasado, este Edén y toda la existencia de nuestros antepasados, y ahora en el Mashiaj se inicia una era de Shalom y gloria que perdurará mil años. Haciendo una alegoría, podríamos afirmar que el nuevo Edén será la renovada Yahrushalaim que descenderá del cielo. Esto lo confirma nuevamente el libro de Hitgalut.


Recuerden que en Edén se encontraba el árbol de la vida, que daba frutos que generaban vida y curaban cualquier enfermedad. Ese mismo árbol que estuvo en Edén, estará reinstalado en la nueva Yahrushalaim. Ciertamente, la nueva y sagrada ciudad contará en su centro con el bello árbol de la vida, que Yahweh creó para curar a las naciones y al pueblo kadosh que residirá en la ciudad. Leamos que dice la Toráh en el sefer de Hitgalut.


Hitgalut 2:7 7 El que tiene oído, que oiga lo que El Ruaj de Yahweh dice a las Kejilot yisraelim; Al que venciere Yo le daré a comer del etz hajayim,4 que está en Medio del Gan Ayden/deriab de Edén 5 de Avinú Yahweh.

Hitgalut 22:1-2 Él me mostró un río puro de Vida, claro como el cristal, procediendo del Trono de Eloheinu y del Cordero. 2 En medio de su calle principal, a los dos lados del río, estaba "El Árbol de la Vida", que daba doce cosechas al año, produciendo sus frutos, una cosecha cada Jodesh: y sus hojas eran usadas para la sanación de las naciones.

Hitgalut 22:14 Bendecidos son los que hacen sus obras de obediencia para que ellos puedan tener el derecho al Árbol de la Vida, y puedan entrar a través de las Doce puertas a la Ciudad.


Mis hermanos, para muchos ese árbol solo representa sanidad y vida eterna, pero su mención en Bereshit e Hitgalut me indica que debe ser literal. A lo largo de la Toráh encontramos símbolos que el pueblo de Israel utilizó de manera literal y que cesaron, pero nosotros por mandato hoy en día seguimos utilizando, el símbolo del aceite para orar por sanidad; así es que la existencia de este hermoso árbol no es irracional, reflejando que el Edén existió y que ahora hay algo mucho más grandioso en gloria y perfección: la nueva y sagrada Yahrushaláim. Adán y Jawa fueron expulsados de Edén y, claro, nosotros también, pero las promesas del Adon nos llenan de la esperanza de una gloria superior, mucho más sublime. Nuestro hermoso Adon tuvo en cuenta a cada uno de nosotros y ascendió a prepararnos un nuevo hogar, mucho más glorioso que el Edén. Y estoy seguro que nuestro Abba Yahweh se ha preocupado que para su pueblo sea inigualable. Shalom alejem.


Con amor en Yahshua. Jimmy Zubarzo

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