La Emunah (Estudios)
La noche que nació Yisrael
Jimmy Zubarzo - Estudio 58
Año torático 5998
12/02/2026 -14:34 hrs
Todos conocemos la historia de Yaakov y su hermano Esaw. Hasta ese momento en toda la historia hebrea según la Toráh, el nombre Yisrael nunca había sido mencionado. Si hacemos un resumen, podemos ver que Yaakov luego de haber tomado la primogenitura de Esaw huye de él, ya que este, en represalia, promete matarlo (Bereshit 27). En el Perek 31 de Bereshit, leemos cómo Yaakov lejos de su tierra en Padan-Aran, estuvo al servicio de Labán, a quien le trabajó por 20 años, pero Labán era astuto y lo engañó esos 20 años. En todo ese periodo, Yaakov se casa con las hijas de Labán y prospera hasta hacerse rico. En ese momento, Yahweh le ordena a Yaakov volver a Canaán y este aprovecha el momento y huye en secreto con su esposa Raquel y Lea y emprende el camino de regreso. Luego en Bereshit Perek 32 leemos que mientras viajan, su hermano Esaw viene a su encuentro con 400 hombres, y Yaakov teme que su hermano venga a su encuentro para cobrar venganza.
Mientras va de regreso, envía regalos a su hermano para así aplacar su ira y no muera ni él ni su familia; por eso divide su compañía en dos campamentos, enviando una comitiva con regalos primero y luego toda su familia y demás posesiones después. Yaakov ora a Yahweh y clama por Rajem para él y su familia por causa de su hermano Esaw, puesto que Yahweh al ordenarle volver, le promete que si vuelve, sería bien tratado. En el camino, Yaakov esa noche, una vez enviados los regalos a su hermano, cruza por el vado/arroyo de Yaboq, un afluente del río Jordán, enviando primero a sus esposas y 11 hijos, y él se queda atrás solo... Leamos qué dice la Toráh.
Bereshit 32:22-33 Y así el regalo salió al frente, mientras él se quedó en el campamento esa noche. 23 Esa misma noche se levantó, y tomando a sus dos esposas, sus dos criadas y sus once benei, atravesó el vado del Yaboq. 24 Después de cruzarlos por la corriente, mandó cruzar todas sus posesiones. 25 Yaakov se quedó solo. Y un hombre estuvo luchando con él hasta que rompió el alba. 26 Cuando vio que no había podido vencerlo, le torció la cadera a Yaakov por la coyuntura, de modo que se le dislocó la coyuntura de la cadera mientras luchaba con él. 27 Entonces dijo: Déjame ir, que ya rompe el alba. Pero él respondió: No te dejaré ir, a menos que me bendigas. 28 Dijo el otro: ¿Cómo te llamas? Él contestó: Yaakov. 29 Dijo él: No te llamarás más Yaakov, sino Yisrael, porque has luchado con seres divinos y humanos, y has vencido. 30 Yaakov le dijo: Te ruego que me digas tu shem. Pero él dijo: ¿Por qué me preguntas mi shem? Y se apartó de él allí. 31 Así que Yaakov llamó aquel lugar Penuel1 , queriendo decir: He visto a un ser divino cara a cara, y sin embargo se me ha preservado la vida. 32 El sol salió sobre él cuando pasaba por Penuel, cojeando de su cadera. 33 Por eso es que los benei de Yisrael, por tradición hasta el día de hoy no comen el músculo del muslo que queda en la coyuntura de la cadera, ya que la coyuntura de la cadera de Yaakov se le dislocó por el músculo del muslo.
Lo acontecido en Bereshit 32 revela que en una noche nació Yisrael y nace en una de las escenas quizás más misteriosas y poderosas que relata la Toráh. Muchos estudiosos Yahudies definen este episodio como la revelación no solo del corazón de Yaakov, sino de la esencia misma del pueblo yahudí. Ellos definen que Yaakov luchó con un malaj, un hombre sobrenatural, o quizás algo mucho más complejo y poderoso. Puesto que el adversario es mencionado solo como un hombre, lo interpretan como un malaj, el malaj de Esaw o una lucha interna que tuvo que enfrentar el siervo de Yahweh. La idea del Malaj sí tiene concordancia torática, pero que sea el malaj de Esaw no es torática.
Podríamos definir la escena como un poderoso alumbramiento de la nación desde los lomos de Yaakov. El patriarca revela su condición delante de Yahweh, delante de los hombres y delante de sí mismo. Podríamos definir su vida como temerosa, por varias razones: miedo a su hermano, miedo a las decisiones que tomó, por ejemplo, lo que su madre le sugirió, como es el caso de la primogenitura, el caso de Labán y trabajar engañado muchos años por cada esposa que tuvo, cosechando lo que sembró en su hermano Esaw y su padre Yitzak y lo que quizás es el miedo más profundo, no ser digno de las bendiciones que había recibido y que hasta ese momento había sido de manera poco digna. Yaakov huía de Esaw, huía de sí mismo y huía de Yahweh.
La noche de la gestación y el amanecer del alumbramiento
Esa noche lo más probable es que Yaakov se quedara más atrás para evitar ser el primero en enfrentar a su hermano Esaw, pues envió primero los regalos y luego hizo pasar por el vado a sus esposas e hijos; o bien necesitaba un momento a solas para pensar y clamar a Yahweh, pero esa noche Yahweh lo embarazó y lo hizo el pilar de su pueblo en su descendencia. La Toráh dice que en la noche se le apareció un hombre misterioso, quien se abalanzó sobre él, forzándolo a luchar. Podemos sacar varias conclusiones al respecto y las razones de esta lucha misteriosa y dramática, puesto que es la primera vez que la Toráh menciona a un hombre de carne y hueso luchando contra un ser misterioso y divino, logrando sobrevivir. Recuerden que en Melejim Bet 19:35 un solo malaj mató a 185.000 en una sola noche.
Melajim Bet 19:35 Esa noche el Malaj de Yahweh fue y mató a ciento ochenta y cinco mil del campamento de los aramim y a la mañana siguiente ya todos eran cadáveres.
Esa noche, Yaakov ya no pudo huir; Yahweh había destinado ese tiempo para crear cambios dramáticos en su hijo y forjar en él a su pueblo a través de sus hijos. Esa noche, Yaakov enfrentó cara a cara, uno a uno, todos sus temores, siendo el mayor de ellos ese hombre misterioso que lo obligaba a luchar. Recordemos el pasuk 27 que dice: Entonces dijo: Déjame ir, que ya rompe el alba. Pero él respondió: No te dejaré ir, a menos que me bendigas. Esto revela que quizás pensó estar en éxtasis y viendo una visión, pero luego de ver que este hombre luchaba con él, se dio cuenta de que era algo completamente literal y que venía del shamaj, es decir, comprendió que era Yahweh tratando con él. Este malaj de Yahweh, de acuerdo a lo estudiado, no es otro que nuestro maravilloso Adon Yahshua, cumpliendo el deseo del Abba desde antes de la creación. Lean el estudio: El malaj de Yahweh
Noten que cuando desea irse, Yaakov le exige que lo bendiga, pues no dejará de luchar contra él. El malaj le pregunta su nombre y él responde Yaakov. Ese nombre era humano, le fue dado por su padre Yitzhak, pero el malaj le da otro nombre y ese nombre fue Yisrael y ese nombre significa "el que lucha con Yahweh", "Yahweh lucha" o "el que prevalece con Yahweh" Todas las definiciones son correctas y están dentro el contexto toratico, pero creo que la definición más exacta es "el que prevalece con Yahweh".
Creo que el Abba nuevamente hizo que Yaakov se diera cuenta de que era realmente importante para él. Ya era rico; ahora podría enfrentar a su hermano, pues enfrentaba a un malaj y no se daba por vencido, pero insistía en ser bendecido. Este deseo en el patriarca muestra que realmente deseaba ser bendecido y contar con el favor de Yahweh en todas las cosas, por eso siguió las órdenes de su madre en engañar a su padre para obtenerla, a pesar de la reacción de Esaw. Esta determinación en Yaakov fue suficiente para que Yahweh finalmente lo convirtiera en el patriarca pilar de su pueblo Yisrael, nombre que llevaría hasta el día de su muerte. La bendiciones del Malaj fue esta:
Bereshit 32:28-29 Dijo el otro: ¿Cómo te llamas? Él contestó: Yaakov. 29 Dijo él: No te llamarás más Yaakov, sino Yisrael, porque has luchado con seres divinos y humanos, y has vencido.
El nombre nuevo de Yaakov no solo era eso, un nombre, sino la voluntad de Yahweh en él, es decir, una poderosa misión, hacer la voluntad de Yahweh frente a todo el mundo. Esto sería la identidad del pueblo, un pueblo que con Yahweh, su único y verdadero Elohé, lucha, cae, se levanta, pero jamás se rinde; esta era la esencia de Yaakov, esencia que también estaba en sus hijos. Siempre se ha dicho que no existe Canaán sin cruzar un desierto, no existe vida eterna sin un madero, pues el mismo Yahshua sufrió antes de ser exaltado y lo mismo les ordena a cada uno de sus seguidores.
La Emunah verdadera es la fuerza del Abba, el ADN del cielo implantado en cada renacido por Yahshua, viviendo una vida nueva no exenta de problemas, desafíos, acoso, injusticias, enfermedad, menosprecio, tentaciones y pecado. Los herederos del reino luchan, vencen, caen, pero siempre, siempre se levantan. La herida del muslo de Yaakov así lo demuestra ; muchos caminamos al maljut así heridos, pero caminamos, no retrocedemos . Esa fue la marca de Yaakov, que luchó con Yahweh, pero prevaleció, aún con la cadera dislocada . Lo mismo nuestro Adon Yahshua lleva las marcas en sus manos y en sus pies y ahora reina en los cielos . Shaul llevaba la marca en su propia vida cada vez que anunciaba el reino; era azotado y castigado, siendo esa una marca en toda su vida . Timoteo llevaba la marca en su estómago; sufría de malestares estomacales, etc. Todos llevamos alguna marca en la vida y con ella evidenciamos que permanecemos , pues somos pueblo de Yahweh . Algunos resisten esto, pues piensan que, al estar con el Adon y con Yahweh, absolutamente nada nos debe ocurrir, pero eso es una visión mística . Es lo que piensan los teólogos de la prosperidad o los de la super fe, pero la Emet en cada renacido es que , a pesar del acoso en contra nuestra, permanecemos, pues no nos doblegamos a baales y luchamos en contra del pecado siempre, con tal de contar con el amor y favor de Avinu.
Todo ese proceso de lucha que tuvo Yaakov con el Malaj debió ser muy angustiante para él. Un Malaj, sabemos, es más que cualquier ser humano, y si este era nuestro Adon, menos posibilidades tenía. Pero era obvio, pues el plan del Abba era que Yaakov demostrara a qué estaba dispuesto por su favor. Es obvio que el Malaj limitó sus fuerzas y las equiparó a Yaakov, pero no era lo físico aquello que prevaleció en él. Jacob "prevaleció" por su perseverancia y fe. El embarazo del engañador estaba pronto a dar a luz, y cuando el Malaj le cambió el nombre, dio a luz un nuevo hombre, uno llamado “Príncipe de Yahweh”, pues luchó con él y venció.
Así fue la noche que nació Yisrael, el pueblo de Yahweh, algo verdaderamente increíble y lo más hermoso para nosotros, es que hoy somos parte de esa nación, gracias a nuestro hermoso y maravilloso Adon Yahshua, quien con su sacrificio nos rescató y llamó a ser parte de su pueblo. Nosotros, como pueblo de Yahweh, tenemos la verdadera certeza de que después de una noche oscura, siempre viene un amanecer glorioso que trae consigo la bendición del eterno Yahweh, para su pueblo fiel, para sus hijos el amanecer siempre llega. Shalom alejem.
Con amor en Yahshua, Jimmy Zubarzo

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